Revisado médicamente por el Dr. Ludger HannekenDirector Médico · Smart Dry Eyes

La sensación de ardor en los ojos, una sensación de arenilla o de tener algo bajo el párpado, a veces con enrojecimiento y visión borrosa, es uno de los motivos más frecuentes para acudir a un especialista. La buena noticia: el ardor de ojos casi siempre tiene una causa concreta y tratable. En este artículo explicamos las principales causas y cómo saber cuál es su caso.
¿Por qué arden los ojos?
Un ojo que arde es, sobre todo, un ojo irritado. La mayoría de las veces la película lagrimal – esa fina capa protectora que cubre la superficie – no está cumpliendo su función, y la superficie queda expuesta e inflamada. El ardor es, sencillamente, la forma que tiene el ojo de avisarle de que algo no va bien. Suele ser peor frente a las pantallas y al final del día, cuando la superficie ha tenido horas para resecarse.
Las causas más frecuentes
El ardor rara vez surge de la nada. En la práctica casi siempre se remonta a uno de unos pocos responsables:
- El ojo seco, sobre todo el tipo evaporativo por glándulas de aceite obstruidas – con diferencia, el más frecuente.
- Las pantallas, porque al concentrarnos parpadeamos mucho menos y la película se seca.
- La blefaritis: bordes de los párpados inflamados y con costras.
- Su entorno: viento, humo, aire acondicionado o calefacción.
- Las lentes de contacto usadas demasiado tiempo.
- Las alergias y algunos medicamentos que reducen la producción de lágrima.
El principal sospechoso: su película lagrimal
Si tuviéramos que señalar una sola causa, sería una película lagrimal inestable. Cuando la capa de aceite superior es demasiado fina, sus lágrimas se evaporan muy rápido, la superficie se seca entre parpadeos y empieza a arder. Por eso mismo la molestia suele aumentar a lo largo del día y ceder en cuanto descansa la vista o sale a un aire fresco y húmedo.
Cuándo el ardor es una señal de alarma
La mayoría del ardor es molesto pero inofensivo. De vez en cuando, sin embargo, apunta a algo que conviene revisar pronto. Consulte a un profesional si el ardor viene con alguno de estos signos:
- Dolor intenso.
- Visión borrosa o una pérdida repentina de visión.
- Sensibilidad marcada a la luz.
- Secreción o pus.
- Una lesión reciente o una salpicadura química.
Qué puede hacer usted
Para el ardor cotidiano, unos cuantos hábitos sencillos marcan una diferencia real:
- Aplicar compresas tibias para desobstruir las glándulas de aceite.
- Limpiar con suavidad el borde de los párpados.
- Usar gotas lubricantes sin conservantes.
- Hacer pausas frente a la pantalla y parpadear de forma completa.
- Mantener ventiladores, rejillas y aire directo lejos de los ojos.
Cómo lo abordamos en Smart Dry Eyes
En lugar de adormecer el síntoma con más gotas, medimos su película lagrimal y revisamos las glándulas de aceite para averiguar por qué le arden los ojos en primer lugar. Una vez que conocemos la causa real – normalmente una capa de aceite débil –, la tratamos directamente, para que el ardor se calme en vez de volver cada tarde.
Preguntas frecuentes sobre el ardor de los ojos
¿Por qué me arden más los ojos por la noche?
A lo largo del día la película lagrimal se evapora, se parpadea menos y los ojos se resecan. Por eso el ardor suele intensificarse por la noche o tras muchas horas de pantalla.
¿Las gotas ayudan con el ardor de ojos?
Las lágrimas artificiales alivian de forma breve, pero no corrigen la causa. Si el ardor persiste, conviene tratar la causa de fondo, como una disfunción de las glándulas de Meibomio.
¿Puede ser peligroso el ardor de ojos?
Normalmente no. Pero si aparecen dolor intenso, sensibilidad a la luz, empeoramiento de la visión o enrojecimiento persistente, hágase revisar los ojos cuanto antes.
Descubra la causa de sus ojos secos
Realice el test validado de ojo seco o pida una cita de valoración: averiguaremos qué hay realmente detrás de sus molestias.
Nota: Este artículo tiene carácter informativo general y no sustituye un diagnóstico ni un tratamiento médico. Si las molestias persisten o son intensas, consulte a un oftalmólogo.



