¿Ojos llorosos que sientes secos? La paradoja del ojo seco

Dr. Ludger Hanneken Revisado médicamente por el Dr. Ludger Hanneken
Director Médico · Smart Dry Eyes
Primer plano de un ojo lloroso

Suena contradictorio: los ojos lagrimean constantemente y, al mismo tiempo, los sientes secos, irritados o con arenilla. En realidad, los ojos llorosos son a menudo un signo típico del ojo seco, aunque parezca lo contrario. En este artículo explicamos por qué los ojos secos lagrimean y qué ocurre en realidad.

La paradoja del ojo que llora estando seco

Parece una contradicción: ¿cómo puede lagrimear un ojo que está seco? Y sin embargo es una de las quejas más frecuentes en la consulta. La explicación, por suerte, es más sencilla de lo que parece. Cuando la superficie del ojo se reseca y se irrita, el ojo interpreta esa molestia como una señal de alarma y reacciona de la única manera que sabe: abriendo el grifo de golpe. Se produce entonces una descarga repentina de lágrima que resbala por la mejilla… sin llegar a resolver la sequedad que la provocó.

Dicho de otro modo, el lagrimeo no es lo contrario del ojo seco. Muy a menudo es, precisamente, uno de sus síntomas.

Dos tipos de lágrima muy distintas

Para entenderlo ayuda saber que no todas las lágrimas cumplen la misma función. La lágrima basal es esa capa fina y constante que baña el ojo durante todo el día, lo lubrica y lo protege sin que usted se dé cuenta. Es discreta, silenciosa e imprescindible, y es justo la que se debilita en el ojo seco.

La lágrima refleja es otra historia: el chorro de emergencia que aparece de repente al cortar una cebolla, con una racha de viento o cuando se le mete una pestaña. Llega en gran cantidad, pero se marcha en segundos. En el ojo seco falta la primera y sobra la segunda, y de ese desequilibrio nace esa sensación de tener el ojo constantemente inundado.

Por qué llorar no alivia la sequedad

Aquí está la clave de la paradoja. La lágrima refleja es prácticamente agua: le falta la capa de aceite que evita que se evapore y que la mantiene adherida a la superficie del ojo. Por eso, en lugar de quedarse lubricando donde hace falta, se desborda y cae por la mejilla. La superficie sigue tan seca como antes, el ojo vuelve a pedir auxilio y el ciclo se repite una y otra vez. Es la razón por la que tantas personas se pasan el día secando lágrimas sin notar ninguna mejora real: están tratando el síntoma, no la causa.

¿Y si no fuera ojo seco?

El lagrimeo continuo no siempre nace de la sequedad, así que conviene tener presentes otras causas frecuentes:

  • Un conducto lagrimal obstruido, que impide que la lágrima drene con normalidad.
  • Una alergia, que irrita e inflama la superficie del ojo.
  • Blefaritis o una pequeña infección en el borde del párpado.
  • Una pestaña que crece hacia dentro y roza el ojo.

Si el lagrimeo es constante, o se acompaña de secreción, dolor o enrojecimiento, lo más sensato es que lo valore un profesional en lugar de esperar a que desaparezca solo.

Las situaciones que disparan el lagrimeo

Casi todo lo que reseca la superficie del ojo puede acabar provocándole ese desbordamiento. Los desencadenantes más habituales son:

  • El viento y el frío, de los peores enemigos.
  • Las pantallas, frente a las que parpadeamos mucho menos de lo que creemos.
  • El aire acondicionado y la calefacción.
  • El uso prolongado de lentes de contacto.
  • Las horas largas de lectura o conducción.

Si reconoce sus peores momentos en esta lista, es una buena pista de que el origen está en que la lágrima se le evapora demasiado rápido.

Qué puede hacer usted

Mientras llega a la raíz del problema, unos cuantos hábitos sencillos ayudan a romper ese círculo:

  • Aplicar compresas tibias para reactivar las glándulas de aceite del párpado.
  • Limpiar con suavidad el borde de los párpados cada día.
  • Usar gotas sin conservantes, que reponen la capa que falta en vez de añadir solo agua.
  • Hacer pausas frente a las pantallas y parpadear de forma completa.
  • Proteger los ojos del viento y del aire directo.

Son medidas que alívian y merecen la pena, aunque rara vez bastan por sí solas cuando el problema de fondo está en las glándulas de aceite.

Cómo lo tratamos en Smart Dry Eyes

En la consulta medimos su película lagrimal y revisamos el estado de las glándulas de aceite para entender por qué se desborda. En la gran mayoría de los casos el culpable es una capa de aceite deficiente; cuando la recuperamos, el ojo deja de pedir auxilio y el lagrimeo se calma por sí solo. En lugar de secar lágrimas durante todo el día, tratamos la causa que las provoca – para que sus ojos vuelvan a sentirse cómodos, y no llorosos.

Preguntas frecuentes sobre los ojos llorosos

¿Por qué me lloran los ojos con el viento y el frío?

El viento y el frío aceleran la evaporación de la película lagrimal. El ojo responde con lágrimas reflejas para proteger la superficie irritada.

¿Debo usar menos gotas si me lloran los ojos?

No necesariamente. Las lágrimas artificiales de calidad con aceite pueden estabilizar la película lagrimal. En cualquier caso, lo importante es aclarar la causa.

¿El lagrimeo puede indicar un conducto lagrimal obstruido?

Sí. Si el drenaje lagrimal está estrecho u obstruido, la lágrima no puede drenar y se desborda. Esto se comprueba en una exploración.

Descubra la causa de sus ojos secos

Realice el test validado de ojo seco o pida una cita de valoración: averiguaremos qué hay realmente detrás de sus molestias.

Nota: Este artículo tiene carácter informativo general y no sustituye un diagnóstico ni un tratamiento médico. Si las molestias persisten o son intensas, consulte a un oftalmólogo.

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